Tipos de Contratos Mercantiles que debe conocer tu negocio
Vas a cerrar un trato con un proveedor, distribuidor o cliente y no sabes qué tipo de contrato te conviene usar. Aquí repasamos los más comunes y qué deben incluir para protegerte.
Firmar “lo que sea con tal de cerrar el trato” —o cualquiera de los contratos mercantiles sin revisarlo bien— es una de las formas más caras de perder dinero en un negocio. Conocer los tipos de contratos mercantiles disponibles —y elegir el correcto para cada relación comercial— es lo que te permite operar con proveedores, clientes y socios sin quedar expuesto ante un incumplimiento.
Aquí te explicamos, en términos generales, cuáles son los contratos mercantiles más usados por una PyME y qué elementos debe tener cualquiera de ellos para protegerte de verdad.
Qué es un contrato mercantil
Un contrato mercantil es el acuerdo que regula una relación comercial entre dos o más partes —empresas, comerciantes o profesionistas— con fines de lucro, regido en México por el Código de Comercio. A diferencia de un acuerdo verbal o informal, un contrato bien redactado deja claro qué se pactó, qué pasa si algo sale mal y cómo se resuelve un conflicto, antes de que ese conflicto ocurra. Conocer los tipos de contratos mercantiles disponibles es lo primero para elegir el que corresponde a cada relación comercial.
Tipos de contratos mercantiles más comunes
Estos son los tipos de contratos mercantiles que con más frecuencia necesita una PyME en su operación diaria:
- Contrato de compraventa mercantil: regula la venta de bienes entre comerciantes, incluyendo condiciones de entrega, pago y garantías.
- Contrato de prestación de servicios: define el alcance de un servicio, los entregables, tiempos y condiciones de pago; es de los más usados entre PyMEs y profesionistas.
- Contrato de distribución: regula la relación entre un fabricante o proveedor y quien se encarga de comercializar su producto en cierta zona o canal.
- Contrato de suministro: pacta la entrega periódica de bienes o insumos durante un tiempo determinado, con condiciones de volumen y precio. Ver guía completa del contrato de suministro.
- Contrato de arrendamiento mercantil: aplica cuando se renta un bien (local, equipo, maquinaria) con fines comerciales.
- Contrato de franquicia: regula el uso de una marca, modelo de negocio y know-how a cambio de una contraprestación; suele requerir tener la marca registrada ante el IMPI antes de poder franquiciarla formalmente.
- Contrato de confidencialidad (NDA): protege información sensible antes de compartirla con un posible socio, inversionista o proveedor.
- Contrato de comisión mercantil: regula a quien actúa a nombre de otro para realizar operaciones de comercio a cambio de una comisión. Ver guía completa del contrato de comisión mercantil.
Qué debe incluir cualquiera de estos tipos de contratos mercantiles
Más allá del tipo específico, un contrato bien construido suele contemplar:
- Identificación clara de las partes, con sus datos legales completos y RFC vigente —verificable en el portal de trámites del RFC del SAT.
- Objeto del contrato: qué se está pactando, de forma específica y sin ambigüedad.
- Obligaciones de cada parte, incluyendo plazos, entregables y condiciones de pago.
- Penalizaciones o consecuencias en caso de incumplimiento.
- Causales de terminación y condiciones para rescindir el contrato.
- Jurisdicción y ley aplicable para resolver cualquier disputa.
Errores comunes al usar contratos genéricos
Descargar una plantilla genérica de internet y solo cambiar los nombres, sin adaptarla a los tipos de contratos mercantiles que realmente aplican a tu operación, es de los errores más frecuentes en las PyMEs. Un contrato genérico suele omitir cláusulas clave para tu operación específica —penalizaciones reales, condiciones de entrega propias de tu giro, protección de tu información— y eso se nota justo cuando algo sale mal y necesitas exigir su cumplimiento.
Cuándo tu contrato involucra al consumidor final
Si alguno de los tipos de contratos mercantiles que usas involucra directamente a un consumidor final —no solo a otro comerciante—, aplican reglas adicionales de protección al consumidor. La PROFECO documenta estos derechos para el caso de bienes inmuebles, y existen protecciones equivalentes según el tipo de producto o servicio que tu negocio ofrezca directamente al público.
Por qué conviene revisar tus contratos con un despacho
Esto varía según tu tipo de negocio, cuáles de los tipos de contratos mercantiles usas con más frecuencia y el nivel de riesgo que implique cada relación comercial. Un despacho que conoce tu operación puede redactar o revisar tus contratos para que realmente te protejan, en lugar de firmar algo genérico que solo se descubre insuficiente cuando ya hay un conflicto.
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